Día de elecciones

«Buscad el bienestar de la ciudad a la cual os he hecho llevar, y rogad por ella al Señor; porque en su bienestar tendréis bienestar» (Jeremías 29:7).

Mañana nuestro país vive una jornada de elecciones. No es un día cualquiera. Es una expresión concreta de la vida en comunidad, de la responsabilidad compartida y del llamado que tenemos, como cristianos, a procurar el bien común del lugar donde Dios nos ha puesto.

La fe cristiana no nos aparta de la vida cívica. Por el contrario, nos envía a ella con discernimiento, humildad y responsabilidad. Votar no es simplemente un acto político; es también un acto moral. Es una manera concreta de amar al prójimo, de pensar en quienes no tienen voz, de considerar el futuro de nuestros hijos y de contribuir, en la medida de lo posible, a una sociedad más justa, más responsable y más humana.

No votamos porque pensemos que el Reino de Dios se identifica con un proyecto político, ni porque confiemos ciegamente en las instituciones humanas. Votamos porque creemos que Dios sigue obrando en la historia y que nos llama a ser colaboradores responsables en medio de un mundo imperfecto. Votamos sabiendo que nuestra esperanza última no está en los gobernantes, sino en el Señor, pero también sabiendo que la indiferencia nunca ha sido una virtud cristiana.

Por eso, participemos de este proceso con oración, conciencia informada y espíritu de servicio. Hagámoslo para la gloria de Dios y para el bien del país que nos acoge, buscando siempre aquello que promueva la vida, la dignidad y la paz.

Señor Dios todopoderoso y soberano,
que gobiernas los corazones de los hombres y diriges los destinos de las naciones,
te damos gracias por el don de la vida en comunidad
y por la oportunidad de participar en el bien común de nuestra patria.
Hoy, en este día de elecciones,
te pedimos que nos guíes con sabiduría y discernimiento.
Haz que nuestros corazones estén abiertos a tu voluntad,
y que, con todo lo que hagamos, busquemos tu gloria y el bienestar de los demás.
Danos la sabiduría elegir para elegir con justicia,
pensando en el bien de los más vulnerables y en la paz de nuestro país.
Ayúdanos a ver en cada decisión la oportunidad de ser instrumentos de tu Reino,
de tu amor y de tu justicia.
Señor, sabemos que nuestro reino no es de este mundo,
pero en medio de este mundo imperfecto,
nos llamas a ser luz y sal,
a contribuir con responsabilidad a la creación de una sociedad más justa.
Que cada voto sea una expresión de nuestra fe en Ti
y de nuestro compromiso con el prójimo.
Te pedimos, oh Señor, que tu voluntad se haga en nuestra nación,
y que, a través de nuestras acciones,
Tu nombre sea glorificado y Tu paz sea restaurada.
En el nombre de nuestro Señor Jesucristo,
Amén.

Samuel Morrison
Samuel Morrison

Soli Deo Gloria

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